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Si usted tiene muchos deseos de viajar, tiene todos los papeles, las maletas listas y sus planes perfectos, pero el solo hecho de pensar que se va a subir a un avión le ocasiona los principios de un ataque de pánico… no se preocupe, pues es una de las miles y miles de personas que sufren de este miedo, y que afortunadamente pueden sobreponerse a esto y lograr "volar".
Este es un problema serio, con calculo que afirman que una de cada tres personas sufre de este mal. Las causas mas comunes pueden ser: El miedo a estrellarse, falta de control, turbulencia y claustrofobia (miedo a los lugares encerrados), muchos doctores tratan de tranquilizar y convencer a sus pacientes de que es mas peligroso viajar por carretera, pero aún así las personas sepan que es irracional esa inseguridad, no pueden evitarlo.
Algunas ansiedades son mas fáciles de tratar que otras, muchos terapistas también afirmas que uno de los más difíciles de tratar es la claustrofobia, pues es imposible evitar estar encerrado en un avión. Sin embargo mucha gente ha podido curarse, y la clave está en mantenerse relajado. Se ha creado una terapia que consiste en hacer reír a los pacientes, de modo que cuando estén en una situación real puedan verle el lado divertido y se relajen más fácilmente.
Incluso existe una técnica mas avanzada, que consiste en estar en un simulacro de vuelo, metiéndose en una cabina falsa, seguida de una sesión con un capitán de aerolínea que explica el lado técnico de volar y que incluye demostraciones simples como una turbulencia, una falla en el motor o relámpagos para que las personas sepan que esto no hará que el avión se caiga, gracias a la eficiencia de los controladores y las computadoras.
Una de las muchas personas que se ha curado se llama Mike Brooks, quien cuenta lo que sentí antes de la terapia: Decía que se sentía terrible, primero pensaba que estaba teniendo un ataque al corazón pues sudaba mucho y el corazón le palpitaba muy rápido, pero luego el doctor le explico que era pánico. Sus ansiedades causaron un gran impacto en su vida profesional y personal.
El primer paso para este personaje (y de hecho para todos) es admitir que le tiene miedo a volar, luego debe ir en busca de ayuda. Lo mejor que puede hacer cuando ya este sentado en el asiento del avión es tomar profundos suspiros, y si lo desea, también puede cerrar los ojos. Además, puede prestar atención a todos los ruidos normales que hace el avión para que luego no se asuste y piense que tiene una falla, lo único que haría seria inquietarse.
Los que sufren de este miedo no deben tomar bebidas alcohólicas ni tomar píldoras para clamar la tensión, pues estos elementos solo sirven para cubrir el problema, pero no lo solucionan. Otra cosa que puede serle muy útil es informar con anterioridad a la aerolínea que tiene miedo a volar, porque de esta manera el personal estará mas atento y lo ayudara si es necesario, o también pueden ofrecerle un asiento mas conveniente para usted.
Lo importante es que pueda relajarse, pues hay muchas aerolíneas que ofrecen un servicio de alta calidad y completamente seguro, con un personal dispuesto a colaborarle, o bien simplemente puede sentarse y conversar con su compañero de asiento para un viaje mas ameno y tranquilo.
Consejitos útiles
-Llegue temprano al aeropuerto y dese bastante tiempo para estacionar, consignar su equipaje y tomar una taza de te (no se recomienda el café, por ser un estimulante).
-Pida un asiento cerca de la parte delantera del avión donde se siente menos ruido y movimiento
-Tenga a mano una revista o un libro para distraerse, incluso puede escribir una carta
-Lleve ropa cómoda, para que no se sienta sofocado
-Otra buena opción es escuchar música o ver una película.
-Espere estar nervioso, inquieto o preocupado
-Respire lentamente, no se siente rígido, pues aumentara la tensión
-Luego de aterriza identifique los sonidos
-Converse y haga bromas
-Lea un libro de autoayuda o escuche un casete de relajación antes del vuelo
-Asista previamente a sesiones de relajación
-Si asi le facilita las cosas, mantenga los ojos abiertos y mire hacia fuera si sufre de claustrofobia
Fuente: Revista Interval |
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